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¿Por qué aumentan las separaciones y divorcios después del verano?
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¿Por qué aumentan las separaciones y divorcios después del verano?

Nos pasamos el año haciendo planes para las vacaciones de verano. Vivimos estresados y de mal humor pensando que las tensiones de la pareja se solucionarán con unos días de relax. Sin embargo, las estadísticas demuestran que ésta es una idea totalmente equivocada. Casi una tercera parte de los divorcios que se producen en España tienen lugar después del verano. ¿Qué ha ocurrido en este tiempo para que en vez de solucionar los problemas la pareja se llegue a la separación o divorcio?

 

LAS RAZONES DE LAS RUPTURAS POSTVACACIONALES

Los motivos de que se produzcan más rupturas tras las vacaciones son varios. Cuando trabajamos estamos muy ocupados, tenemos poco tiempo libre y apenas hay convivencia. En vacaciones tenemos contacto continuo con la pareja y salen a la luz problemas latentes que se llevan arrastrando durante meses. La falta de habilidad a la hora de comunicarnos y resolver conflictos puede llevar a que la pareja se rompa.

 

Muchas parejas dejan pasar los problemas pensando que al no hablar de ellos se evitan discusiones. Sin embargo, no solucionar día a día los conflictos lo único que hace es agravarlos y crear frustración.

Los problemas de la relación se suelen atribuir a la falta de tiempo y al estrés. Sin embargo, las vacaciones y el tiempo libre sirven para reflexionar sobre nuestra vida y para plantearnos si necesitamos un cambio de aires. Es el momento perfecto para tomar decisiones que, a veces, pueden implicar la ruptura.

 

Pasar mucho tiempo realizando actividades en común, con la familia y con los niños, tiene repercusiones negativas, sobre todo si la pareja no tiene una relación madura y comprometida, en la que la confianza y la comunicación sean la base.

 

Las relaciones de pareja cambian al igual que lo hacen las circunstancias que se viven. Los años pasan, llegan los hijos, surgen dificultades económicas o en el trabajo. No es lo mismo una relación de dos años que una de diez. La pasión del principio va apagándose y muchas veces, en vez de evolucionar hacia otro tipo de afecto y de complicidad, desaparece. Algunas personas piensan que tener un hijo en ese momento puede ser la solución par que la relación no se rompa pero esto no es así. Los hijos cambian la relación y reducen el tiempo que la pareja se puede dedicar en exclusiva.

 

Si, por miedo a las discusiones, durante mucho tiempo hemos ahogado nuestras quejas, nuestros deseos, es probable que hayamos acumulado rabia en nuestro interior; rabia que puede estallar por una nimiedad.

 

CÓMO EVITAR ESTAS SITUACIONES

Si esa persona con la que convivimos es la persona con la que de verdad queremos compartir nuestra vida, no debemos dejar que los problemas se enquisten. Hay que dedicar un tiempo a analizar qué está fallando y buscar la solución. Puede que nos resulte difícil. En ese caso, el coaching personal es una gran ayuda para aprender a conocernos mejor y a expresar con asertividad nuestros pensamientos.

 

Las claves para evitar que se produzca una situación sin vuelta atrás son las siguientes:

  • No dejar pasar los problemas. Hay que hablar para solucionarlos día a día, a medida que surjan.
  • Cuando hay hijos, la pareja debe reservarse un tiempo para estar a solas, relajarse, disfrutar con sus actividades favoritas y tener confidencias.
  • Mantener la pasión es muy importante, por lo que hay que buscar momentos de intimidad. Al mismo tiempo, hay que asumir que la pasión no es la misma conforme pasan los años y es preciso tener la madurez suficiente para adaptarse.
  • Si es fundamental dedicar tiempo para hacer cosas juntos, también lo es tener un espacio y un tiempo propio de cada uno. Esos momentos de esparcimiento de forma individual evitan que la pareja se ahogue.
  • No se debe dejar de lado la comunicación. Comunicarse implica hablar y escuchar activamente. Para conseguirlo hay que usar la empatía (es decir, ponerse en el lugar del otro), la asertividad (decir lo que queremos con respeto pero con firmeza) y la negociación (llegar a acuerdos en los que haya ventajas para ambas partes).

Solo así se consigue una pareja sólida y equilibrada.

El Coaching puede ayudar a mejorar la seguridad personal y la autoconfianza y aportar claridad para tomar las mejores decisiones, ya que generalmente estos periodos afectan anímicamente, y suelen conllevar una fuerte sensación de «cacao en la cabeza» que impide percibir la realidad con objetividad.

Si tienes la sensación de que tu pareja refleja las causas de las rupturas que hemos comentado, piensa que con ayuda todo se puede solucionar. Nuestro gabinete de Coaching en Barcelona te puede ayudar a solucionar conflictos y a enfocar tu relación de forma madura y satisfactoria. Así que si te has sentido reflejada en este texto, contacta con nosotros desde hoy aquí y juntos trataremos tu problema.

 

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