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Coaching Infantil
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Coaching infantil

El coaching ha dejado de ser una moda para convertirse en una metodología más que consolidada para ayudarnos a conocernos y a sacar lo mejor de nosotros mismos en cualquier ámbito de la vida. Si funciona en los adultos, ¿puede el coaching ayudar a los niños? La respuesta es afirmativa. De hecho, son cada vez más los padres que confían en esta metodología de trabajo para que sus pequeños consigan todo lo que se propongan. El coaching infantil también ha llegado para quedarse.

 

Aumentar la autoestima de los niños, la principal preocupación de los padres

Uno de los principales problemas que presentan los niños que recurren al coaching es una gran falta de autoestima. Naomi Richards, una de las coach infantiles más reconocidas y autora del libro Mi hijo quiere ser astronauta, explica que el principal temor de los padres es que sus hijos no “encuentren su lugar en el mundo” debido a esa falta de autoestima. La presión por conseguir buenas notas en el colegio o relacionarse con sus compañeros pueden ser los motivos de la baja autoestima de un niño, sumado a la falta de atención por parte de los padres, que pasan la mayor parte de su tiempo en la oficina. Por eso se hace necesaria la figura de un coach o un experto que les ayude a encontrar su camino y a despuntar en todo lo que hagan.

Richards asegura que la mejor manera para devolver la confianza en sí mismo a un niño, los padres deben dejarles participar en la toma de decisiones y fomentar la comunicación con ellos. Además, es imprescindible que dediquen el tiempo de ocio del que disponen a conversar con sus hijos “para poder conocerles mejor”.

 

¿Por qué recurrir al coaching infantil?

Además de los problemas de autoestima de los niños, el coaching también es una buena técnica para resolver, las peleas entre hermanos o amigos o incluso temas más complejos como el bullying. Como explica Richards, el coaching se centra en reflexionar sobre lo que ha sucedido y sobre lo que va a pasar, dicho en otras palabras, no se fija en el pasado ni en los problemas de ayer, sino que trabaja sobre el presente para proyectar una mejora en el futuro.

Otro de los puntos clave del coaching infantil es que es el propio niño quién busca la solución al problema, guiado en todo momento por su coach. En ningún caso se le presenta la solución, sino que se trabaja para que la encuentre por sí mismo.

La edad ideal para que los niños comiencen las sesiones de coaching es a partir de los seis años, ya que a esta edad ya han desarrollado algunos aspectos de la personalidad, como la inteligencia emocional, y han comenzado a relacionarse con otros adultos además de sus padres. Son más sociables y pueden conseguirse mejores resultados.

Richards explica que ella trabaja a solas con los niños, sin que sus padres estén delante. De esta manera puede “interactuar a un nivel más personal”. Los niños acogen muy bien las sesiones y en tan sólo tres se comienzan a notar los progresos del niño, aunque Richards también apunta que todo depende “de la personalidad” de cada niño. ¡Con el coaching infantil los niños podrán conseguir todo lo que se propongan!

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